miércoles, 5 de julio de 2006

Censura a la libertad de expresión


No hay nada más extraño e impresionante que ver una máquina de escribir presa. No creía lo que estaba viendo. Deje de poner atención a quien dirigía la reunión para fijar mi atención en una máquina enjaulada y con candado. Es una imágen que permanecerá en mi alma por mucho tiempo.

Estoy acostumbrado a ver máquinas de escribir libres, como esperando que las usen para significar. La máquina estaba como en una celda, con barrotes y todo, arrinconada y con poca luz. Sobre una mesa metálica pegada a la pared. Definitivamente presa. Como en un altar.
Y lo peor: no apareció la llave. Parecía la portada de una revista denunciando dictaduras o la censura a la libertad de expresión. Irracionalidad. Renuncia a la búsqueda de la verdad.