domingo, 6 de agosto de 2006

Cine




Imágen

En todas partes del mundo siempre hay un cine al aire libre. Recuerdo hoy con nostalgia y amor al Teatro Padilla en Cartagena de Indias. El expendio de la boletería se hacía en dos garitas de muralla. Luego caminaba por una especie de pasillo de la fama de 30 metros de largo, cuyos protagonistas eran los afiches de la época, Santo el Enmascarado de Plata, El Zorro, Libertad Lamarque, Sara García, Arturo de Cordoba, Maria Félix, Cantinflas, Enrique Guzmán, Cesar Costa, Tin Tán, Pedro Infante, Joselito el Niño de la Voz de Oro, Marisol, entre otros.

Quedaba asombrado. De ahí en adelante era un zombie de la mano del embrujo del Padilla. Entraba a una explanada circular rodeada de columnas romanas y enseguida, a través de un pequeño arco, el infinito. Continuaban mares de sillas metálicas y bancas largas de madera para unas 5 o 6 personas, ahora entiendo por qué nunca sentía calor. Al fondo, como la gran ventana al universo, la pantalla. Jámás en mi vida he visto un pantalla tan grande como la del Padilla.

Y lo mejor de todo, lo verdaderamente de otro mundo, el cielo inmenso, estrellado, encima de nosostros. Creo que la verdadera intención de entrar, era ver el cielo. De ahí en adelante, un espectáculo: Estrellas que se movián y nubes de todas las formas. El olor de la lluvia. Lluvia y cine, maravilloso. Salía del Padilla feliz. Felicidad que siento siempre. Me persigue.