martes, 8 de agosto de 2006

Corrupción

¿Democracia ¿Y la corrupción qué?

Es muy difícil mantenerse al margen de la posesión del presente Uribe, se muere uno de las ganas de opinar sobre el caso. Escuché el discurso de posesión
con atención, y antes había hecho un recorrido por todos los diarios colombianos y especialmente me detuve en EL TIEMPO de Bogotá, Colombia. Encontré en la página PRIMER PLANO 1-3 Las 10 tareas que Uribe tiene pendientes. Me llamó la atención que entre las 10 tareas que Uribe tiene pendientes, no figure la lucha contra la corrupción. Estoy totalmente sorprendido de que el principal diario de Colombia no entienda que el principal problema de Colombia es la corrupción, es increíble. O se hacen los bobos o la corrupción es tan profunda que se volvió información genética estructural.

Con respecto al discurso, me parece que fue un discurso motivador, exclusivo para los invitados y la comunidad internacional, no para el pueblo colombiano. Lo vi preocupado por demostrar al mundo que es un demócrata moderno, ahí estuvo la carga central. Dijo que la seguridad era la garantía de la democracia y allí también insistió en demostrar que no era un gendarme. Habló de metas sociales para el 2010 (se ha avanzado muy lento, lentísimo en algunas cosas, en otras estamos inmóviles).

Habló del Estado comunitario, el Estado que toma decisiones en consenso. Importante lo de “El Estado es interdicto tanto en el neoliberalismo, que lo reduce a mirar abusos desde lejos, como en el burocratismo que lo convierte en monstruo arrogante y usurpador, que destruye lo privado, no obtiene lo social y concluye en su propia ruina.” Se refirió a la eficiencia del Estado, pero referida a la reforma de más de 280 entidades oficiales, no a la mediocridad y patanería de la mayoría de los funcionarios públicos, al desorden de las entidades del Estado.
Luego, como una pieza digna de ceremonia de Elección y Coronación de Señorita Colombia, hizo un recorrido por la geografía nacional, lo único que faltó fue la música y los bailes típicos. Siguió con el libertador Simón Bolívar y su pragmatismo, como un mensaje para neutralizar a los izquierdosos. La globalización también tuvo su lugar y sinceramente me gustó algo: “La globalización puede ser más amable si la entendemos como resultado de la ciencia y no imposición de la ideología.” Aja, pero ¿quién le cree? Finalizó lógicamente invocando a Dios y a los bacanes de la Eternidad. No hace mención a la corrupción. Es difícil creer en un discurso que no plantea una batalla frontal contra la corrupción. Quedó en deuda. Esperamos que rectifique.

Este post se publicó originalmente en Razones y Significados el 8 de Agosto de 2006