miércoles, 5 de septiembre de 2007

Cremación

Soy de la generación de la radio. La radio penetra todo, es como el sol. Anoche , en un buen programa, el debate era sobre los perros: ¿Quiere usted a su perro o perra? ¿Lo cuida? ¿Le da de comer? ¿Cómo se llama su perro? ¿Qué cosas exóticas come su perro? ¿Lo baña? ¿Duerme con él? ¿Habla con su perro? ¿Cuántos años tiene su perro? ¿Lo viste? ¿Lo lleva al veterinario? ¿Le pone shampoo? ¿Le celebra sus cumpleaños? ¿Le tiene seguro de vida? ¿Le tiene entrenador personal o animal? ¿Es rabioso? ¿Ha mordido a alguien? ¿Cómo lo tratan los demás perros? ¿De qué clase social es su perro? ¿Tiene perra de compañera? ¿De qué raza es? ¿Usted le busca las perras? ¿Usted le busca los perros? ¿Es buen padre? ¿Es buena madre? ¿Es seductor? ¿Es lujurioso? ¿Es flojo? ¿Es escrupuloso? ¿Qué enfermedades ha tenido? ¿Le recoje la caquita? ¿le cepilla los dientes? ¿Que enjuague bucal usa? ¿Tiene blog? ¿Es actor? ¿Canta? ¿Lee?

La avalancha de llamadas fue brava. Un participante hablaba de su perro: Enrique, (Kike). Contaba que se entendían y le consultaba cosas. Kike se murió y le financió sus funerales con cremación incluída. La cremación en grupo era más costosa que la individual. A pesar de tanto amor, él le financió una cremación en grupo porque la individual costaba mucho, así que le tocó la candela con desconocidos. Personalmente los amo, pero de lejos. Perro es perro, y perra es perra.