viernes, 14 de septiembre de 2007

Desarrollo humano


"Una escalera es una construcción diseñada para unir varios espacios situados en diversos niveles en vertical, dividiéndolo en alturas reducidas con un lugar para poner el pie, llamadas escalones." Una escalera de cinco huellas. Si, eso fue lo que diseñamos el otro día un grupo de amigos en una tertulia. La llamamos Huellas.

Inteligencia es la primera huella o escalón. La inteligencia entendida como capacidad de predicción. Que se nutre en la percepción y que viene con una carga genética.

Rectitud, el siguiente escalón. Uno de los contertulios nos ofreció una interesante opinión sobre lo que es la rectitud.

"La rectitud es el hueso que da firmeza y estatura. De manera que la cabeza no puede descansar sobre la columna sin huesos, ni las manos moverse, ni los pies pararse. De igual manera sin rectitud, aunque tengas talento y aprendizaje no puedes ser samurai. Pero con la rectitud, la falta de lo demás es insignificante.”

Miyamoto Musashi

Nos decía nuestro amigo, que en el antiguo Japón un hombre recto era considerado un hombre superior, inclusive superior a un hombre de conocimientos.

Valor, otra huella. Disposición de ánimo indispensable para actuar. Personas ordinarias haciendo cosas extraordinarias. El valor nos concede la posibilidad de la esperanza. El valor ha parido patrias, empresas, familias, sociedades y comunidades.

Prudencia. Cuarto escalón. Elemento que le quita a la valentía el ropaje de temeridad. Reflexión y conciencia.

Y el quinto escalón, Amor a la humanidad. El reconocimiento de nuestros semejantes como único sentido de nuestros objetivos vitales