domingo, 16 de diciembre de 2007

Características de la drogadicción


¿Cambiaría usted el apellido paterno de sus hijos? ¿En qué circunstancias lo haría? ¿O no lo haría? ¿Por qué? Carlos y Antonio* después de convertirse en ciudadanos (18 años), por voluntad propia y lógico, con el consentimiento de su madre, se cambiaron el apellido paterno. Su padre un ingeniero civil, deportista destacado, apasionado y embriagado por el éxito y la vida. Padre alegre, consentidor, amable y noble, cayó en las garras de la droga hace muchos años.

Tocó fondo, dicen por acá. Se olvidó de la familia, de sus amigos, de su trabajo, de todo. Durmió en las calles, pidió dinero para comer y drogarse. Fué rechazado, golpeado y objeto de burlas, olvidado a su suerte. Poco a poco, quizás cansado, esa energía interior que tenemos todos que nos permite ejercitar la vida, lo fué devolviendo a la luz. En un evidente deterioro físico y depués de implorar y humillarse, le permitieron trabajar. Asumió el reto y la oportunidad con competencia y responsabilidad.

Cuando transitaba por los caminos de la reflexión y la recuperación, fué victima de un intento de atraco, y en una valiente reacción defensiva, recibió un disparo en el abdomen que le perforó el colon, tropezó el riñon y el bazo. Milagrosamente se salvó. Siempre aparece una mano invisible. Cuando se pensaba que se moría, lo visitaron en el hospital una vez, sus hijos profesionales y su ex esposa. No lo han vuelto a ver, ni han hablado con él. Viven en la misma ciudad. Hoy el ingeniero sigue con su recuperación física y social. Parece que lo de la droga quedó atrás. Sus hijos ya no son sus hijos, tienen un apellido europeo.
* Los nombres han sido cambiados