domingo, 23 de diciembre de 2007

Grandes e intensas batallas




Una de las más grandes e intensas batallas que pueda uno librar en su vida, en su entorno más cercano, es la de luchar por ser coherente entre lo que dice y hace. Es difícil, pero hay que hecerse matar. Si no que lo digan los ejemplos que abundan en la historia. La refriega interior te libera y transforma en un valiente, te hace universal. Los valores, el conocimiento, el ejercicio permanente de la razón, tu plan, el desafío interior y la decisión, te entrenan y te fortalecen. Aparece la visión, el ejemplo, el liderazgo. Un verdadero humano. Lo contrario es una caricatura.