domingo, 4 de octubre de 2009

El príncipe de Chambacú


 Fuente: Texto y Foto. El UNIVERSAL de Cartagena Colombia
Juan Vicente Gutiérrez Magallanes es un hombre tímido que posee un espíritu de goce por las manifestaciones culturales.

Desde la ternura de las letras ha contribuido con la cultura de la ciudad, dejando un legado inmaterial de cómo era la vida en el barrio Chambacú y los paradigmas existentes, por allá, en los años 50 del siglo pasado.

En su corazón quedó catapultado el jolgorio con que se vivían las fiestas novembrinas en Chambacú. El compromiso del cartagenero por mantener viva una tradición que se gozaba fervientemente en algunos barrios de la ciudad como su amado Chambacú, palabra estigmatizada que constituye el lugar donde creció el lancero de la independencia y que le dio los recuerdos más bellos de su niñez. “Los primeros años constituyen el sabor a tierra, a patria y eso significa Chambacú para mí”, expresa Gutiérrez.

Juan Vicente es escritor, pensionado del Magisterio Oficial de Bolívar, tiene tres libros de su autoría, “Chambacú a la tiña, puño y patá”, una obra que recopila las vivencias y costumbres del barrio de Chambacú, publicado en el año 2001 por el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) durante la dirección de Freddy Durante Racero. También escribió “Getsemaní, Oralidad en atrios y pretiles” con Jorge Valdelamar como coautor y narra los orígenes de Getsemaní y su historia; fue publicado en el año 2005. Su último libro que no ha sido publicado aún, se llama: “La Lírica en las Ciencias Naturales”. El lancero se describe como una persona interesada en las manifestaciones del hombre en general, y más las del hombre Caribe.

Cuando se fue a estudiar a Tunja, en 1963, extrañó tanto el folclor de su natal Cartagena que perteneció a un grupo de danza donde el mapalé y la cumbia lo hacían sentir en casa. De niño recuerda la “Danza del pajarito”, la que hacían un grupo de personas que salían desde Chambacú y llegaban hasta el Centro.
Siempre se ha maravillado con la creatividad del hombre de la Costa. Por eso, sus disfraces tienen una connotación con las etnias. “Me gusta vestirme con atuendos que tienen que ver con diferentes etnias, en especial, la afro: puede ser un vestido africano, o con un sombrero o una camisa de manifestación caribe o antillana”, expresa el escritor.

Desde cuando estaba de novio con la que hoy es su esposa, hace 42 años, salen juntos al bando. “Nosotros somos educadores y hacemos parte de la red de educadores, a mí esposa y a mí nos gustan estas manifestaciones y las vivimos”. Desde hace siete años pertenece al cabildo de Getsemaní. “El hecho de ser lancero representa para mí la manifestación del pueblo en el proceso de independencia”, dice el docente quien escribió unos versos inspirados en lo que significa ser lancero de Getsemaní. “Soy lancero de Getsemaní, mulato de mil etnias, que no se puede confundir. Llevo el mensaje de Romero, con arrojo y sin venias, encarno al ágil lancero”.