sábado, 3 de octubre de 2009

Un bachiller sin el seno de theta

Antonio, había cursado la secundaria en una ciudad de los Estados Unidos de América del Norte, con ventaja numérica sobre los años del bachillerato que se hacen en Colombia, porque allá, en el país del afroamericano Obama, son doce, mientras que aquí en mi buena Colombia son once. Muy a pesar de no saber quien fue Hipatia, porque a ésta poco la conocen nuestros matemáticos, después que han manoseado a Baldor, por los siglos de los siglos.


Antonio, como es de padres latinoamericano, tiene la gran ventaja de manejar los dos idiomas: Español e Inglés. Sin importarle la tangente de la Glorieta que está ubicada en La Bomba del Amparo, porque él lo que va a estudiar son Idiomas, y en el transcurso de la carrera, se podrá enterar teóricamente que cuando se describe parte de la curvatura de un cuerpo, se hace posible tocar el seno, dándole nombre de Theta o Alfa, o cualquier otra del alfabeto griego, porque aquí si está en su campo de los idiomas. Entonces, se quedaran “chiflando iguana”, los matemáticos que desconocen a la gran Hipatia, sin embargo, hacen de las mentadas matemáticas, un crucigrama en chino, porque nuestro estudiante, a estas alturas, va a hacer bachiller y debe saber que:

“El producto de la suma de dos números, es igual al cuadrado del primero, más dos veces el primero por el segundo, más el cuadrado del segundo”. Situación que a Antonio, no le preocupa, porque su meta está en los idiomas y además habla con fluidez el Español y el Inglés, siendo capaz de hacer traducciones simultáneas, en la inmediatez de buscar un mejor entendimiento entre hombres de diferentes culturas. Nada le ha pasado a Antonio, cuando ya está, para terminar su carrera de pregrado en idiomas. y ahora se ha enterado de la historia de la Química y de las Matemáticas, para explicar el desenvolvimiento de la cultura griega, sin el dolor de cabeza de tener que aplicar las “leyes de Boyle” ni “La Ecuación de Estado de los Gases”.

Ya sabe que cuando pasa tangencialmente por la glorieta de La Bomba del Amparo, con su automóvil, debe tener cuidado para mantener el equilibrio entre la “fuerza centrífuga” que lo quiere sacar por la tangencial y llevar a que colisione con el vértice de la esquina de enfrente y la “centrípeta” que lo trata de llevar hacia el centro o núcleo, palabra, esta última, que le recuerda los dolores de cabeza de sus compañeros de otra modalidad del bachillerato, cuando trataban de explicar el comportamiento de los protones y nucleones en ese espacio de abstracción de los elementos químicos. Él nunca supo, durante la secundaria, los problemas que tuvo Demócrito y Leucipo, con su teoría sobre el átomo. A Antonio, sólo le interesaba la apreciación que estos difuntos tenían, sobre la forma de su redacción en las exposiciones que hacían.

¡Cuantas frustraciones!, se hubiesen evitado, al tener un bachillerato sin: matemáticas, ni física, ni química en los dos últimos años de la secundaria( hoy diez y once), para aquellos jóvenes que aspiraban a estudiar carreras que no tenían ninguna afinidad, con las ciencias antes nombradas. Todavía es tiempo, porque a pesar de tanta pedagogía y tanta psicología, se encuentran docentes que ignoran que el cielo está lleno de ángeles adultos que sólo saben las cuatro operaciones básicas de matemática, y esos son los que dirigen el parlamento del cielo.

Se ha gastado todo el papel del mundo sobre las Inteligencias Múltiples, y los docentes, siguen diciendo que si no sabe escribir “vaca “ con “v”, no pasa . Cuando este Juancito es bueno para las matemáticas, porque maneja con precisión el seno de theta de cualquier función trigonométrica, desconociendo el pensamiento filosófico de Hipatia. (sic)

juanvgutierrezm@yahoo.es