domingo, 22 de mayo de 2011

La hora y el poder de las tinieblas

“Fue llevado como una oveja al matadero y como cordero mudo delante del que lo trasquila. En su humillación le fue negada la justicia” (Isaias 53, 7-8)

Se vive en el aula con los comportamientos y actitudes de algunos estudiantes y a veces muchos, la situación que vivió Jesús en su humillación, cuando es la hora y el poder de las tinieblas del irrespeto, de la burla, del imperio del desorden, de la agresión, del saboteo, y el maestro está como una oveja llevada al matadero de la paciencia, de la confianza en su misión ante el desierto de la dureza de corazones y la resistencia al Espíritu Santo por los estudiantes.

 En su humillación por todo lo que contradice la vida, el conocimiento, la paz, la convivencia pacífica y civilizada, le es negada al maestro la justicia, no por Dios, sino por los estudiantes, y como Jesús, es condenado injustamente cuando su voz clama en el desierto.

Como Jesús, permanecer mudo delante del que lo trasquila, persistir, mantenerse en pie delante del estudiante que lo trasquila, lo menoscaba, lo merma en su acción formadora. Como Jesús, mantenerme digno ahí, porque tengo la luz, poseo la sal que no deja corromper. La llevo en vasija de barro, pero es la luz de Jesús, es la verdad de su palabra que sana lo enfermo y podrido.

“¿Quién podrá contar su descendencia? Por las fatigas de su alma, verá descendencia. Verá estudiantes que encontraran el camino de la verdad, del amor y de la paz. Lo que le plazca a Dios, se cumplirá por la mano de Dios, gracias a las fatigas del maestro y él verá la luz y se saciará.

“Por su conocimiento justificará mi siervo a muchos”. Con sus fatigas, sobrellevando, aguantando, ayudando, tolerando, sufriendo el maestro intercederá por sus estudiantes rebeldes. Saldrá vencedor. No permitirá Dios que sus fatigas queden sin fruto abundante en sus estudiantes.

Tú, Señor, haces pasar al maestro por el fuego y el agua, pero luego lo sacas a la abundancia (Sal. 65, 12).

Comer, aceptar los sinsabores del aula por amor al Evangelio, es decir a la vida de mis estudiantes, es comer la carne y beber la sangre de Cristo, es permanecer en El y Jesús en mí.

Es duro este mensaje pero es llevadero.

Palabras pronunciadas por el Profesor Bernardo Saray Cotrino bersarcot@hotmail.com en el Día del Maestro 15 de Mayo 2011 en el Centro recreacional Napoleón Perea de Cartagena Colombia. Profesor INEM Cartagena Colombia durante más de 30 años