martes, 15 de noviembre de 2011

La Reunión

 Por Juan José Romero Parra

Porque a mi si me respetan y yo me mato con el que sea

(...)Vicente Peñaloza, alma de Dios, tuvo que abandonar el cargo por retiro forzoso y en su reemplazo llegó Cristóbal Cáceres (cabeza rapada, uno ochenta y pico de estatura, aficionado a los gallos) pertenece a la generación de aquellos maestros quienes están convencidos que “la letra con sangre entra”, en este caso los números, porque es PHD en Matemáticas Puras. En su salón de clases tiene un pequeño altar con veladora permanente para una efigie de Adolfo Hitler de lazo con Benito Mussolini y detrás el Generalísimo Franco. Furibundo admirador de Immanuel Kant, le achaca todos los problemas de la Institución a la falta de autoridad: “-Porque a mí sí me respetan; yo no me dejo marranear, imagínense que a mi clase llegan con el uniforme llegan con el uniforme completo: suéter limpio y bien encajado, pantalón clásico, zapatos negros y medias puestas, cabello peinado y cortado como hombres. Aunque después los encuentre el mismo día en otras clases sin medias, con pantalones descaderados y el cabello largo como mujercitas… Porque a mí sí me respetan y yo me mato con el que sea”. Y remata con un sonoro ¡NO JODA! Suele citar en casi todas sus intervenciones con una voz gruesa y profunda de tono grave que semeja un trueno o el estruendo de una bomba de esas de verdá-verdá y no de un simple petardo.(...) Lea el documento completo aquí