viernes, 10 de febrero de 2012

¿Qué es la filosofía inemista?

¿Por qué filosofía inemista?

Por: Wilson Enrique Blanco Narváez
Coordinador INEM
Colectivo Ojo de Alcatraz
wilblanco4@hotmail.com

“…Pero el caso de la filosofía puede considerarse particularmente difícil porque la filosofía como disciplina consolidada no existe, en estricto sentido. En filosofía no contamos con un corpus consolidado del saber, como ocurre en otras ciencias y otras disciplinas…Los mismos filósofos disputan entre sí desde hace mucho tiempo sobre el status y el carácter de lo que hacen. Para muchos de ellos, incluso, la filosofía no es una mera actividad teórica sino ante todo una forma de vivir orientada por la búsqueda de la felicidad y la tranquilidad del alma”
Luis Eduardo Hoyos, 2003.
¿Existe una filosofía inemista?

Es necesario que en este Primer Encuentro de Filosofía en el INEM se discuta la posibilidad de la existencia de una filosofía inemista. Si para ello debemos valernos de unas coordenadas universales, lo haremos; pero sabemos que nuestro entusiasmo por el tema es tan grande que no será necesario utilizar estas herramientas racionales en un espacio que por el momento sólo nos exige una alta dosis de optimismo.Podríamos decir sin más que la filosofía inemista existe. Así como existe la alemana, la inglesa o la francesa. Y aquí acabaría este discurso. Por eso nos corresponde, entonces, examinar con cierta pretensión didáctica las aristas inherentes al problema.

En primera instancia, si atendemos al desde, la exigencia sería mostrar referencias situacionales, y para ello nuestros esfuerzos se encaminarían a describir el fenómeno tal como se ha dado desde 1971. Bastaría situarnos en el contexto del INEM de Cartagena o en el de cualquier otro del país para decir que la filosofía inemita existe. El desde permitiría inventariar los autores, las problemáticas y las fechas; soslayando la nacionalidad de los pensadores y lo novedoso de sus ideas. El interés se centraría en el desde como referencia obligada para legitimar el nombre. En este contexto podría pensarse, entonces, que filosofía colombiana, por ejemplo, es aquella que se hace desde Colombia, independiente del origen de quien la hace y la originalidad de lo que piensa. Lo que interesa es el desde como punto geográfico. En consecuencia, también podría pensarse así para otras filosofías como la Argentina, la uruguaya o la cubana.

De esta manera, en el caso de la filosofía inemista, la perspectiva situacional garantizaría el nombre, sólo que por el contexto de su origen estaría condicionada por la praxis educativa que la nutre y por las circunstancias específicas del país. Así entonces, la filosofía inemista comprendería todo aquello que se ha dicho y escrito desde esa realidad que ya cumple 40 años.

Pero esta posibilidad del desde, se encontraría con el problema de la sistematización. Para abordarlo tocaría rastrear la producción de ocho  lustros de historia institucional, y desde aquí poder mirar la sistematicidad de esas ideas en el contexto de la filosofía como saber ordenado y universal; pero sabemos la imposibilidad que conlleva esta empresa, puesto que no ha existido un órgano editorial dedicado a esta sistematización, y por ello mucho de lo aquí pensado ha quedado en el terreno de lo anecdótico o, simplemente, se ha olvidado. Esta sería por el momento una de las tareas inmediatas de la filosofía inemista, en el caso de que en este encuentro le demos la partida de nacimiento. Esperaremos con optimismo contar con esta conclusión al final de la jornada.

Pero a pesar de este vacío editorial y del poco rigor con que se ha ejercido el pensamiento inemista han existido algunos esfuerzos encaminados a mantener viva esta memoria. Aunque estas propuestas editoriales no hayan trascendido los muros del INEM, han servido como peldaños a esas mentes inquietas que desde aquí se han atrevido a pensar “con mayoría de edad”. Este Primer Encuentro de Filosofía Inemista es heredero de esa tradición, que por lo incipiente no deja de ser significativa y trascendental para nosotros, ya que ha servido de acicate para que hoy estemos pensando en dejar atrás la “minoría de edad”; esa que Kant criticó en su momento como “la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esa minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro…”

La salida de la “minoría de edad” cuesta. A nosotros nos ha costado cuarenta años, y sólo hoy empezamos a darnos cuenta que estamos saliendo de ella al aceptar esta invitación. Los escépticos hoy no han venido porque no son conscientes de su “minoría de edad”. Sólo siendo conscientes de esta incapacidad para pensar por nuestra propia cuenta se puede salir de este estado de dependencia intelectual; así lo entendieron los maestros y maestras que hicieron públicas sus ideas en el conocido INEM en Acción convirtiendo así esta iniciativa editorial en el preámbulo de la sistematización de la filosofía inemista en el contexto de Cartagena de Indias. Al decir de Kant: fueron capaces de hacer libremente uso público de la razón. Fe de esto pueden dar muchos de los aquí presentes, sin quienes este Primer Encuentro carecería de tradición filosófica.

Surge Everardo Ramírez Toro

Ante la escases de publicaciones de la filosofía inemista en el contexto de las ideas universales, surge Everardo Ramírez Toro como la figura prominente. Es él quien con mayor dedicación y rigor asume reflexivamente los problemas básicos de la filosofía, y lo hace, precisamente, publicando lo que cree, siente y piensa. Entre nosotros es el que más merecida tiene la “mayoría de edad”. Esto se constata en la larga lista de producciones que durante su vida hizo sin desaprovechar ninguna circunstancia y momento. De él son obras como La Pirámide Encantada, Cartas a Eunice o Libro de los Éxtasis, Evangelio Latinoamericano (Traducido al holandés), entre otras.

Everardo, emprende así, como estrella solitaria, un viaje a las profundidades del ser, que parece ser uno de los problemas que más le apasionan a juzgar por lo dicho en el Libro de los éxtasis. En este texto las cartas en forma de E-mails que Luis Marino Burgos escribe a Eunice sirven de pretexto para que el autor construya una “festiva unidad que rescata tanto la metafísica como el eros”, tal como lo afirma Juan Manuel Revert en el prólogo de esta obra:

“En cuanto a las cartas que hoy doy a luz, todo comenzó cuando Luis Marino Burgos le envió una serie de correos electrónicos o e-mails a su prometida, Eunice Vives del Real, durante los meses en que ella recorría Centroamérica y El Caribe en un prolongado viaje de estudios antropológicos mientras él permanecía en Cartagena de Indias dedicado a sus meditaciones filosóficas. En un momento dado de su peregrinación, Eunice, gran aficionada de la filosofía, le pidió a Luis Marino, dueño ya de una sólida formación en este campo, que le explicara de manera más amplia su concepción del Ser, que a ella siempre le había fascinado. Como los dos se iniciaban en ese entonces en un romance huracanado de enormes repercusiones para su porvenir, Luis Marino aprovechó sus misivas a través del correo electrónico no sólo para exponer sus visiones acerca del Ser sino también para declarar su pasión por la mujer que, para fortuna suya, no sólo era el hada de contornos mágicos que le trastornaba los días y las noches sino también su alumna aventajada. Los textos que siguen reflejan, sin remedio, ese galanteo singular que por instantes se trueca en escarceo magistral” (Juan Manuel Revert, 2001). 

En este mismo libro, el cual divide en siete éxtasis, Everardo, además del problema ontológico, asume con mucho rigor filosófico el tema de la ética en el Séptimo Éxtasis. Invitamos a leer en este Encuentro el aparte que está en la página 224 que se titula “En pos de una ética caribeña”.

Por su parte, en “La Pirámide Encantada”, publicada en 1999, un año antes de su muerte, Everardo, recurre una y otra vez al problema del Ser como centro de su reflexión filosófica. En esta obra, el filósofo inemita, a manera de filosofemas aborda un sinnúmero de temas; pero son esencialmente los del Ser, la pobreza, la ética y la educación los que mejor trata. El libro tiene tres apartados que el autor genialmente a nombrado como “El Árbol de la sabiduría”, “La Tortuga de Aquiles” y “¡Qué viva la primaria”.

Pero Everardo no sólo ha incursionado editorialmente en el terreno filosófico, lo ha hecho también en la poesía con trabajos como “Prometeo Ilusionado” y “Ars Longa”. En la novela con “Rosa, patas de mosco”. En el campo religioso y popular son conocidas las obras “Si me matan resucitaré en el pueblo”, “Evangelio Latinoamericano”, “Salmos de la Liberación” y “El Trabajo Popular como generador de vida y democracia”. Por el lado político está su libro “Camilo: su vida, su proyecto político”, y en lo teológico un texto publicado en 1991 el cual llamó “El Evangelio de Manuel Ángel”, en el que se propuso superar el “chicle teológico”. Sólo los que han leído este libro saben si Everardo logró este cometido, al decir de sus palabras en la introducción del texto.

Después de revisar la importante y prolífica creación de Everardo Ramírez Toro, nos preguntamos: ¿Por qué nuestros estudiantes sólo lo conocen por la letra del himno del colegio? ¿Por qué no han leído sus libros de poemas y sus novelas? ¿Por qué sus tratados de filosofía no forman parte de las sugerencias que los profesores hacen en este área? Este encuentro es la primera cuenta de cobro por olvido garrafal que se ha cometido contra la filosofía situada. Contra la filosofía everardista.

Pero volviendo al desde, la actitud de Everardo Ramírez nos permite abrigar la esperanza de que se puede salir de la “minoría de edad” propiciando espacios de reflexión como los que ha posibilitado este Primer Encuentro de Filosofía. De esta manera, entonces, la pretendida existencia de la filosofía inemista estaría dada, no por los problemas tratados y el origen de éstos y el de sus autores, sino por el desde donde se piensan y discuten esos problemas.

Esto precisamente fue lo que hizo Everardo Ramírez toro: Pensar los problemas del mundo, del hombre y de Dios a partir de su quehacer como docente, condicionado por unas circunstancias políticas, sociales y económicas específicas. Es lo que hemos llamado arriba filosofía situada. Por ello, bajo ningún pretexto podemos hoy en nuestro contexto de Inem afirmar que lo realizado por Everardo Ramírez no es propiamente filosofía. Si así lo pensáramos nos estaríamos negando la posibilidad de continuar y trascender sus ideas, y de paso, negándonos a nosotros mismos como seres reflexivos.

Razón de ser de la diversificación

La segunda arista del problema de la existencia o no de la filosofía inemista se reduce a decir que dicha filosofía está inmersa en las normas que le dieron origen y evolución a los INEM en Colombia. Y, en consecuencia, el término filosofía inemista se importaría, sin cuestionamientos, de lo preceptuado en esas normas. Entonces, la discusión giraría en torno a la vigencia o no del contenido de los decretos y disposiciones que le dieron vida. Se retomaría el problema de la razón de ser de la “diversificación” como modalidad educativa en un mundo que cambió y sigue cambiando vertiginosamente. Asunto este sobre el cual se ha cortado mucha tela, pero también sobre el cual hay poco o nada escrito.

¿Dónde están los discursos?

En una tercera posición están los que piensan que la filosofía inemista existe por la originalidad como se discuten y analizan los problemas de la Institución en el marco de las ideas universales; teniendo como perspectiva de las discusiones los aportes de la pedagogía, de la política y de las demás ciencias en general. Esa sería otra posibilidad para hablar de filosofía inemista. La cuestión sería aún más difícil y compleja que la primera, puesto que exige desentrañar en los discursos tal originalidad. Pero, ¿dónde están esos discursos?

¿Es la filosofía inemista una opinión superficial?


Y, por último, estarán quienes llegaren a negar rotundamente esta posibilidad elemental del ser inemista, le restarán así a la filosofía su condición natural y nos conducirían a pensar que en la Grecia antigua no pudo haber filosofía sino mera doxa, y en consecuencia, pensadores como Sócrates, quien a duras penas sabía leer y escribir; no se le podría considerar filósofo sino filodoxo. Es decir, amante de la opinión superficial. Algo totalmente contrario piensa Everardo Ramírez cuando plantea que el “yo opino” del filósofo es un “yo opino” calificado, pero en cuanto a opinión es no menos controvertible y sujeta al disenso que la del cualquier ser humano. Lo que la humanidad le agradecerá en definitiva no es que haga decisivos aportes al caudal científico y tecnológico existente sino su independencia, su capacidad de husmear aquí y allá para rastrear nuevos senderos que nos conduzcan a la casa paterna del Ser, no importa si estas intuiciones vienen dadas en fórmulas científicas o en el inefable bla, bla, bla de un infante. "De esta suerte, la filosofía (como siempre lo ha hecho), se puede convertir en generadora de amplias y estimulantes invenciones o reinvenciones que nos conducirían a contemplar la realidad desde perspectivas diferentes y nos estimularán a adoptar nuevas pautas para navegar por el mar de la existencia. Si no hiciera sino esto, ya haría bastante”. (Cartas a Eunice, 2001).

Están, pues, en discusión las cuatro cuestiones planteadas sobre la existencia o no de la filosofía inemista. Si para algo ha de servir este Primer encuentro de Filosofía en el INEM es para empezar a dilucidar este problema del nombre Filosofía Inemista. Por el momento nos quedamos pensando en esto: “la filosofía no es una mera actividad teórica sino ante todo una forma de vivir orientada por la búsqueda de la felicidad y la tranquilidad del alma” Luis Eduardo Hoyos, 2003.

Kalamari, septiembre de 2010.
I Foro de Filosofía Inemista