viernes, 9 de marzo de 2012

El alcatrista mayor

Amigos alcatristas, ¿dónde andan ? Escriban, el mundo se hizo para reinventarlo con la palabra.No existe vídeo, fotografía o algo parecido que pueda reinventar mejor el mundo

Miguel y Roosevelt

Por Wilson Blanco Narváez
wilblanco4@hotmail.com
Coordinador INEM
Colectivo Ojo de Alcatraz

Wilson Blanco Narváez
Amigos alcatristas, ¿dónde andan ? Escriban, el mundo se hizo para reinventarlo con la palabra.No existe vídeo, fotografía o algo parecido que pueda reinventar mejor el mundo. Este sólo se reinventa con la palabra. No he visto el primer vídeo o fotografía de un fantasma, ni mucho menos, la subida al cielo de Remedios La Bella. Tampoco he visto las fotos de las piedras que parecen huevos prehistóricos.

Pendejos, esto se logra sólo con el poder de la palabra. Como un pendejo me fui río arriba en Aracataca buscando los huevos prehistóricos, me encontré varias piedras pulidas que mi cámara capto sin parecerse en nada a los huevos descritos en Cien Años de Soledad. Por eso Sthendal dijo que "el mundo con literatura o sin literatura es igual de desastroso". ¿Cómo no va a serlo?, par de pendejos. Si lo único que no nos han quitado en estos países, y eso de vainas, es la palabra. Esa que reinventa todo. Hasta lo reinventado.

No comprendo cómo una persona pueda vivir sin la palabra recreadora, sí es lo único que existe, todo lo demás es un perpetuo devenir heraclitiano. Ambos me entienden, par de pendejos. Cuando hablo con Migue entiendo que la mentira es un arte del cual todos hemos vividos en estos pueblos, él sobre todo, inventándose viajes a otros países y haciéndome creer que es conferenciante de la UNESCO para América Latina y el Caribe. Pendejo. No voy a saber yo que eso se lo inventa él para tener algo de que hablar cuando las musas de su aldea lo desamparan en medio de una conversación con Rogelio España, que de español no tiene nada.

Esos peos también se los inventó él, quiero decir Miguel De Alba. Y con Roosevelt es peor. Todavía tengo fresca la palabra clemón. Palabra que hasta ahora mi computador acaba de guardar en su memoria. Yo porque soy respetuoso de la palabra ajena, si no ya hubiera escrito otros Cien Años de Soledad con lo que Roosevelt me ha dicho desde que lo conozco. Pajizo como el solo. Ese es un don. Estos pendejos no han entendido eso. Qué les cuesta sentarse a decir todas estas mentiras. Esa historia del clemón estoy que la escribo, por respeto no lo hago. Nunca, nunca en mi vida he visto sacar trompos de un clemón. Roosevelt eso era lo que hacía en Tolú. Hacer trompos de un clemón. Eso es apenas el comienzo.

Desde las alturas profundas, un abrazo en medio del vuelo del alcatraz.