jueves, 15 de marzo de 2012

¿Qué es el respeto?

 Alfonso Llano Escobar, S. J., es columnista de El Tiempo. Por considerarlo de interés para la comunidad educativa y pedagógica reproducimos el artículo El respeto es el alma del amor, publicado el 10 de marzo 2012 en el www.eltiempo.com.

El respeto es el alma del amor

Alfonso llano Escobar, S. J.
Respeto es palabra española que viene del verbo latino re-spicere, que significa mirar dos veces, mirar de nuevo, reparar en algo, mejor aún, reparar en alguien, caer en la cuenta de mi vecino como persona, cualidad esencial que distingue a todo ser humano. Solo quien respeta a su prójimo lo ama de veras, porque respeto es reparar en su carácter de persona, no enredarse en cosas secundarias que crean discriminaciones y envidias; es ir a lo esencial de la persona, al núcleo interior, y comportarse con ella de acuerdo con ese valor sustancial, no visible, como serían su color, su figura o sus cualidades personales. No. El que respeta de veras a otra persona lo hace llevado de ese quid interno que la hace digna de que se repare en ella: su valor humano, su valor personal. Debe ser el elemento esencial que no puede faltar en todo trato. San Agustín decía: "Ama y haz lo que quieres". Parodiando al santo de Hipona, aconsejo decir: respeta y ama a todo el que trates. Primero, el respeto, que no puede faltar; luego, el amor.

Si el respeto significara reparar en una cualidad física de la persona que veo, por ejemplo su figura, su belleza, su arreglo, más que respeto sería curiosidad, interés personal. El respeto va a lo esencial de la persona. Por eso, el respeto me exige no reparar en aspectos secundarios, sino en lo esencial de la persona: su dignidad.

Respeto entre cónyuges significa la perfección del amor, significa haber pasado del amor físico al amor noble y espiritual, al amor que garantiza la estabilidad de la relación conyugal. El respeto obliga al esposo a interesarse por el bienestar de la esposa. Significa que no la va a usar, ni a irrespetar con frases indignas, con modales bruscos, con bromas pesadas de gente vulgar. El respeto indica la calidad del amor. El día que falte el respeto entre esposos, hay que sacar tarjeta amarilla: señal de peligro, de que hay 'mal juego' en el amor y de que la tarjeta roja va a aparecer muy pronto.

Quien aprendió a respetar no hace distinciones en el trato, distinciones que no vienen del respeto, sino de la discriminación superficial, que repara en las diferencias accidentales, como el color de la piel o la sencillez del oficio que desempeña. El conductor y el celador prefieren el respeto al sueldo. De sobra que este cuenta, pero cuando viene sin el respeto, el conductor, el celador, la muchacha de la cocina no se sienten a gusto y andan pensando en cambiar de jefe. El respeto es el mejor pago, el mejor reconocimiento de la dignidad de la persona, es el 'alma' del amor.

También las cosas merecen respeto, si se entiende por tal el cuidado en el manejo de ellas: no ser brusco, no dañarlas, no malgastarlas. Un bello libro del teólogo alemán Hans Urs von Balthasar se titula precisamente Respeto con las cosas. Tal respeto revela la calidad de la persona. Una puerta hay que cerrarla con cuidado. Un libro hay que tratarlo con delicadeza para que dure y pueda ser leído por muchos. Hay que guardar las cosas de la naturaleza. No arrojar basuras a la calle significa altura y calidad de ciudadano. Respetar los parques, las calles, las paredes es signo de cultura. Las paredes de casas y muros de edificios en Bogotá dan muy mal aspecto por razón de gente sin respeto ni cultura, que las llena de grafitis de mal gusto, para los cuales debiera haber sitios señalados por la autoridad. Ensuciarlos con signos y figuras de color es señal de poca altura, de falta de respeto a la ciudad. Si trata bien las cosas, seguramente que tratará todavía mejor a las personas.

Exíjales a sus hijos tratar con respeto a las personas y las cosas: saludar al celador, darle la mano al anciano, no botar basuras a la calle.

cenalbe@javeriana.edu.co