lunes, 30 de abril de 2012

Ojos de Alcatraces

Juan José Romero Parra Docente INEM presenta hoy un trabajo para ser evaluado por los talleristas de Ojo de Alcatraz y también los visitantes de www.docenteinem.com . Esperamos sugerencias, observaciones, comentarios, críticas, correciones.

JJRomeroP
“Los alcatraces son los animales más embusteros de la naturaleza”. Afirmaba, desde su proverbial sabiduría, mi padre Senén Romero. Si, sucede que ellos avizoran desde las alturas el cardumen, la mancha de peces, divirtiéndose con la corriente: a ras o desafiando las olas y se lanzan en picada, cual aviones de combate dejan atrás la velocidad del sonido y de la luz y carrapampum, rompen el cristal del agua y se hunden… Aquí aparece la mentira, porque siempre emergen sacando pecho y se elevan hacia las nubes saboreándose aunque sea un buche de agua. No siempre hay peces disponibles, desprevenidos o rezagados.
Las alas de Ícaro estaban entretejidas con plumas de alcatraces.
El destino de los alcatraces es la ceguera porque el golpe, el choque constante contra el pavimento del mar, acaba por afectarle la visión. Les sucede como a los boxeadores –reflexionaba Senén- y recuerda el final de la historia boxística de Sugar Ray Leonard: un desprendimiento de retina le segó su estela de triunfos, de fama y de gloria.
Te sigo con la mirada de un alcatraz
Ciego
Te miro, con las alas abiertas
Intento, como Ícaro, remontar el vuelo
Hacia ti, para sumergirme en el océano de tu pupilas.
“la historia del hombre que quiso volar como los pájaros y elevarse hacia el espacio abierto de los cielos, -contaba Senén- la leí en un libro que tenía mi abuelo y decía que las alas que pegó con cera, eran alas de alcatraces. Imagínate.”
Alcatraz, amigo de Ícaro ilusionado
Tu suerte no es distinta
Oteas el horizonte
Disfrutas cada perspectiva
Fatum te espera
“¡No será embustero ¡” le escucho decir al Filósofo Sanjuanero Leonardo Castillo: “yo sé de pájaros, mucho más que Toño Mendoza, quien se ufana de la profundidad de sus conocimientos faunísticos, avícolas y ganaderos; aunque en su tierra natal, Ovejas, es famosa la anécdota que refiere Rafa Callejas según la cual, Toño realizó un trueque: la virtud de unas hojas de tabaco de la hacienda de sus padres por un pájaro que él anhelaba, un Golofio. Entregó lo suyo y recibió a cambio una Cocinera –prima hermana de las mariamulatas-".

A veces – prosigue Leonardo – los alcatraces pierden la noción espacio-temporal, se desorientan o como quienes transitan largas jornadas en el desierto padecen alucinaciones o espejismos. El otro día, unos estudiantes de grado 11 –que se habían volado las clases del profesor Vieco, - estaban en el puente peatonal y se espantaron cuando vieron aterrizar en pleno asfalto a un enorme alcatraz. Tremendo totazo. Quedó como muerto. Ellos se acercaron y vieron que el buche se le dilataba y se contraía. “Vamos a recogerlo”, se dijeron, y lo llevaron hasta el ICA. Allá un técnico los felicitó por esa buena acción y les explicó que esas situaciones eran frecuentes con estos animales porque ellos en la medida que envejecían las luces de su mirada se iban apagando.
Viejo amigo del Caribe
Te admiramos
Con una mirada captas la inmensidad del horizonte
Visión que escudriña el firmamento
Acechando utopías
Ojo de alcatraz, lúcido sueño de una comunidad que construye escenarios de participación cultural y artística.

Juan José Romero Parra 
Docente INEM
jjromeroparra@hotmail.com
CARTAGENA Colombia, abril de 2012