viernes, 18 de mayo de 2012

En el INEM no sufrimos de Triscaidecafobia

Nos ha comentado que viene al INEM a trabajar en equipo. Viene a fortalecer el gobierno escolar. Es decir, viene a apostarle a la colegiatura.
Para la semana próxima está previsto el arribo al INEM del rector número 13. Su sigla es ALBA: Álvaro Ballestas. Buen augurio por lo de los países del ALBA. Es un cartagenero que se hizo bachiller en el Fernández Baena, padre de un inemista que se dio el lujo de pasar en la UIS y en la Universidad de Cartagena al mismo tiempo. Ha estado como rector en grandes I.E. como El Liceo de Bolívar y el José De la Vega, de donde procede. Si le va bien tendríamos rector hasta el 2017, año en que se despide del ejercicio por retiro forzoso. Esperamos que en este lustro del gobierno de Álvaro Ballestas, el INEM redireccione su rumbo hacia un puerto seguro, en el que los alcatraces puedan volver a planear sus pescas, sin depender de la caridad de los vendedores de la Avenida El Lago.

Nos ha comentado que viene al INEM a trabajar en equipo. Viene a fortalecer el gobierno escolar. Es decir, viene a apostarle a la colegiatura. Con estas primeras palabras, Ballestas se apunta el primer punto; puesto que si hay una comunidad educativa en la que el trabajo en equipo se hace más necesario y exigente, es en la comunidad del INEM, a consecuencia de la complejidad locativa y administrativa y de los retos que plantea el atender poblaciones estudiantiles en las circunstancias actuales de descomposición social que vive el país. Este capitán de campo marcado con la camiseta número 13 se convertirá en el mejor hombre de la cancha, siempre y cuando si sus jugadas son el producto del trabajo colectivo, al mejor estilo de Danny Murphy, Ji-Sung, Maicon, Donovan, Frei, Ballack, el loco Abreu, Muller o de Nesta, quienes marcados con el número trece han llevado a sus equipos a triunfos trascendentales.

A continuación traigo una nota extraída de El País Digital sobre lo bueno y lo malo del número 13. Veamos: En muchos países el número 13 es visto como de la mala suerte. Inclusive existen personas que han desarrollado una especie de fobia o miedo excesivo ante este dígito. Así, en muchos países occidentales el martes 13 o el viernes 13 son considerados días de mal agüero.

Es común que el número sea omitido en diversos ámbitos. Así en la fórmula 1 es un número que ha decidido obviarse (hasta hoy en día). En Madrid no existe la línea de autobús 13, capital del mismo país que no ha asignado a nadie en Documento Nacional de Identidad número 13. Y hasta en algunos hoteles se evita utilizar el piso 13 para el alojamiento, sino que se deja para los cuartos del servicio. En algunos aviones también es omitido y cambiado por el 12 bis.

El Apollo 13 fue el único de los Apollos que no consiguió alunizar (desde el primero que lo consiguió) por una explosión en un tanque de oxígeno. Es en el capítulo 13 del Apocalipsis en el que se predice la venida del anticristo. Y fue un viernes trece de 1307 cuando los templarios fueron acusados de herejía y entregados a la inquisición. Se dice que los templarios dejaron maldiciones ese día antes de ser torturados. El número 13 en el tarot significa muerte, y en su significado oculto representa el cambio, la muerte de algo y el nacimiento de otra cosa.

La triscaidecafobia, o miedo irracional al número 13, puede haber afectado también a los vikingos; se cree que Loki (dios timador de la mitología), en el panteón nórdico, era el 13º dios. Esto se "cristianizó" más tarde al decir que Satán era el 13º ángel.

Pero el número 13 no fue siempre considerado como portador de mala suerte. Para los romanos, por ejemplo, el 13 era un número armónico y decorativo. De hecho, Julio César solía decir que el 13 era su número de la suerte ya que fue gracias a la Legión Decimotercera que éste alcanzó la gloria y el poder. El 13 era también un número sagrado para los mayas, el cual representaba las 13 fases lunares. Fue ampliamente utilizado en sus calendarios y sincronarios.

Contradictoriamente a la creencia de la mala suerte, muchos deportistas y personajes han triunfado con el número 13 en sus espaldas. Así, los jugadores de fútbol Sebastián Abreu y Michael Ballack han usado este número en todos los clubes que ha estado al igual que en su respectiva selección. El mítico goleador alemán Gerd Müller lo llevaba siempre que podía, es decir en competiciones de selecciones como mundiales o eurocopas. (El País Digital).

Para nosotros en el INEM el trece es como está descrito en estos dos últimos párrafos, especialmente en el que hace referencia al fútbol. La comunidad inemista os da la bienvenida al jugador número trece: Alvaro Ballestas Varela.

Kalamarí, Mayo 17 de 2012

W. Blanco N.*

*Wilson Blanco Narváez
Docente Inemista
wilblanco4@hotmail.com