martes, 15 de mayo de 2012

Para la muestra un botón

W. Blanco N. *
Aunque nací en tierra firme, en Cartagena aprendí a querer a los animales del mar; y en especial, al alcatraz, porque cuando llegué de Ovejas lo primero que ví en las playas de Mar Bella fue el vuelo del alcatraz. Este animal marino del que un ilustre profesor ha denigrado tratándolo de mentiroso y no sé que otros improperios más, desató en mí la vena poética, tal vez si no lo hubiera visto esa mañana soleada de Mar Bella atisbando desde las alturas del cielo el fondo marino, hoy no estuviera contando esta historia. Por eso y muchas otras cosas le debo amor y respeto.


                           ALCATRAZ
                 (1)Pariente del pelícano muy cercano
                 (2)aunque más pequeño que él; grande eres
                 (3)igual a él. Majestuoso entre los seres
                 (4)y muchos primos tienes. Aeroplano
                           (5)blanco que sobrevuela el mar plano
                           (6)en picada cuando pescas. ¡Qué enseres
                           (7)a la hora de hacerte tus menesteres
                           (8)De entre los mejores, falconiano
                           
                           (9)pico y ojos que penetran el mar
                          (10)vista que va más allá como un haz
                          (11)solar y burla el humano ocular.
                          

                          (12)Vemos cuando pierdes tu dote audaz
                          (13)desde Cartagena y no quieres pescar
                          (14)y te conformas… Mi amigo rapaz.

                Richard Corena S.
                    Integrante de Ojo de Alcatraz
                    Cartagena, 2009.

El soneto ALCATRAZ de Richard Corena no tiene nada que envidiarle a los del Tuerto López. Este soneto nació en uno de los talleres realizados en los inicios de Ojo de Alcatraz. Recuerdo que esa tarde del sábado Richard me dijo: “Profesor, yo sí soy capaz de hacer un soneto” “Y se lo voy a dedicar al alcatraz”. El sábado siguiente Corena se presentó con el soneto. De inmediato lo sometimos al rigor de medición. Allí comprobamos que era un soneto grave, de rima abrazada de la forma ABBA ABBA CDC DCD; es decir, el primer verso rimando con el cuarto, y el segundo rimando con el tercero en el primer cuarteto. En el segundo cuarteto, el cinco con el ocho, y el 6 con el 7. Y en los tercetos, el nueve con el once, y el 12 con el 14; como se puede comprobar en el poema. Además, al medir los versos se constató que todos son endecasílabos y de rima consonante, y que el sonido recurrente empleado por el autor es el /s/; parecido a la sensación que da la brisa cuando es cortada por las alas del alcatraz. Esa tarde Richard salió en hombros de los otros alcatraces cargando un cinco en sus espaldas. Ahora vuela y planea como los alcatraces de Cartagena sin detenerse un instante, ese día descubrió que era escritor. Con esta demostración literaria del joven poeta Richard Corena, no sé que estarán pensando los que denigran de los alcatraces de carne y hueso que habitan las playas cartageneras, diciéndoles que son mentirosos y flojos. ¿Qué se puede esperar de una ciudad que vive de espalda al mar? Remito al respetado lector al diccionario cubano de las aves.

Kalamarí, Mayo 7 de 2012.

*Wilson Blanco Narváez
wilblanco4@hotmail.com
Directivo Docente INEM
Colectivo Ojo de Alcatraz