lunes, 14 de mayo de 2012

Qué es la calidad educativa

JF. Guerrero B.*
El progreso armónico de un pueblo y la elevación de su nivel de vida inevitablemente está en relación directa con la excelente calidad de la educación impartida y desarrollada para este pueblo; los maestros son grandes adalides en estas gestas pero el camino ha sido muy tortuoso, recayendo sobre este, por un lado, lo de la eficiencia porque tiene que cumplir con el propósito u objetivo deseado, utilizando el menor tiempo y el menor número posible de recursos u operaciones disponibles; por el otro lado el complemento, es decir, lo de la eficacia porque a toda costa debe alcanzar al máximo el propósito anhelado, es decir, sus estudiantes deben alcanzar el tope de las metas propuestas al inicio del año escolar.

En Colombia, sólo en estos últimos dos o tres lustros y con mucha seguridad en el último, la preocupación por la calidad educativa ha sido rol de primera instancia, pero debido a las grandes divergencias en las políticas de una democracia irregular sin transparencia y fraccionadas las cuales a la vez regionalmente han sido fragmentadas y de corte reduccionista, este procedimiento tiene en su haber un costo oneroso y un transcurrir muy lento, engorroso e inoperante.

 “Hace tres años Colombia participó por segunda vez en el Estudio de Tendencias en Matemáticas y Ciencias en educación básica y media, un estudio internacional en el que participaron 44 países. Un análisis hecho por el Banco Mundial al citado estudio muestra que a pesar del aumento en cobertura y apoyos estatales a la educación, Colombia ocupó un deshonroso puesto 38.

Las profundas inequidades entre la educación que se ofrece en las instituciones privadas frente a las públicas, la educación impartida en las grandes capitales y en los departamentos ricos frente a las pequeñas poblaciones de departamentos pobres y más dramático aún, el profundo abismo en calidad educativa entre el sector urbano y el casi olvidado sector rural, hacen que el promedio de los resultados en ciencias y matemáticas obtenido por Colombia sea muy inferior a la media mundial. Solo 380 puntos frente a 500 del promedio mundial, y 218 puntos por debajo del país de mejor desempeño (China Taipei).

Adicionalmente, el análisis del Banco Mundial muestra que nuestro país, colocado en un grupo de 15 países con condiciones socio económicas similares, obtuvo la tercera puntuación promedio más baja. En matemáticas, un área del conocimiento fundamental para el desarrollo de las capacidades lógicas y de resolución de problemas, es lamentable que el 89% de nuestros escolares solo logra un nivel de competencia bajo, lo que nos coloca en una situación de dificultad para la competitividad laboral y de innovación y desarrollo, aspectos cruciales en esta aldea global donde el que no es competitivo tiende a desaparecer” (Eduardo Pastrana Bonilla, 2010, pg. 1).

Se nota a las claras que de acuerdo a estos informes la eficacia y eficiencia de la aplicabilidad y desarrollo de la Ley 115 del 94 han sido estruendosamente bajos porque tal vez es demasiado compleja para la comprensión hermenéutica o va más allá del poder de resolución mental de los gobernantes de turno desde antes del 1994 hasta la fecha.

Se va en busca de esta calidad educativa cuando entendemos que somos parte de una sociedad planetaria y esta misma sociedad exige una gestión de liderazgo donde se proporcione a la vez un mejor estándar de vida para los trabajadores y sus familias, incluyendo como parte importante a los formadores del capital humano y por consiguiente, del capital social de los ciudadanos del pueblo, el trabajo de equipo colaborativo y solidario, es necesario y desemboca, de hecho en una responsabilidad compartida de autoridad transparente en el manejo: de la pedagogía, del talento humano, del tiempo de trabajo, del tiempo libre de los estudiantes y de la gestión de la calidad total de los recursos institucionales.

Se hace imperioso para mejorar la calidad de la educación del país, tomando como base todo lo expresado en el apartado anterior y tal vez más, estudiar en detalle y comprender en detalle el paradigma de la complejidad interpretando esencialmente, no exclusivamente el mensaje enviado por E. Morín en los siete saberes necesarios para la educación del futuro, sino también lo solicitado por miles de colombianos en cuanto a la mejora de los procesos educativos desarrollados en este país, pero es, en todos los frentes del gran sistema como lo es el educativo.

José Francisco Guerrero Bardi
   sajosbirda@hotmail.com
   Docente INEM Coordinador