viernes, 15 de junio de 2012

La televisión te cambió la vida

Mi hijo Fabián se sorprende cuando le comento que yo a su edad – el tiene 15 años, yo tengo 46- sólo existían en la televisión Colombiana dos canales o frecuencias. 
El nombre de este artículo se tomó de un comercial que en estos días está muy de moda en los medios masivos de comunicación. Esta publicidad nos recuerda que si queremos mirar el fútbol profesional colombiano (FPC) tenemos que pagar por ver. De esta forma nos lleva de la mano a la globalización ¡Vaya Forma!

El negocio multimillonario de la televisión paga en otras latitudes y otras condiciones socio-económicas es muy cotidiano. En Europa y EE.UU esta modalidad es practicada desde hace mucho tiempo y seguramente de allá se imita. El televidente de estas latitudes se acostumbró a pagar por espectáculos televisivos, como también se acostumbró a recibir un salario justo, digno y suficiente por el trabajo que hace.

La televisión mundial con pocas excepciones es y ha sido manejada por particulares. Los canales privados de televisión han operado el servicio y han puesto las condiciones en el negocio. Históricamente la señal por cable ha cobrado por la transmisión exclusiva de eventos en los países en los cuales la televisión privada ha caracterizado el mercado local.
La televisión te cambió la vida
En Colombia al menos en la forma la televisión ha sido tradicionalmente gratis. El Estado ha operado el servicio y lo entregó en concesión por mucho tiempo a las programadoras (entre otras, RTI, Punch, Caracol Televisión, Producciones Jes y Jorge Barón Televisión, el cual tiene aun espacios en los canales estatales), para que se encargaran de hacer la programación televisiva que era de carácter abierta, es decir, se podía receptar la señal, sin el uso de descodificadores ni antenas parabólicas, eso si, los comerciales cubrían los costos de las transmisiones. El cobro de un recibo de televisión en la canasta familiar de los colombianos es novedoso. Todo funcionó de esa forma hasta que llegó la apertura a los canales privados.

Se podían ver todos los partidos de fútbol de los mundiales sin ningún costo. En el último mundial una empresa compró la exclusividad de algunos encuentros y como es de suponer, estos solo los pudieron ver sus abonados. Los partidos de fútbol de la Euro Copa 2012, no se verán por televisión abierta en su totalidad. Es el inicio de coberturas deportivas y otros eventos, solo para quienes paguen una tarifa fijada por los dueños de la exclusividad, desbordando incluso a empresas comunales de televisión que no pueden retransmitir los canales internacionales que en el momento presenten los mismos eventos.

Adiós al principio constitucional, cuyo espíritu es promover el bien común por encima del bien particular o empresarial lucrativo. Frente a la situación descrita el Estado fiel a su política de favorecimiento a la inversión privada, concede permisos excluyentes sin impórtales sus efectos prácticos en las comunidades que se privan de ver eventos nacionales e internacionales si no pueden pagar por ello.

En algunos países latinoamericanos, como México en un momento, Uruguay y Paraguay entre otros, los partidos de su selección nacional de futbol y otros deportes, no podían ser vistos por los aficionados si no estaban suscritos a una empresa de cable determinada. La selección de fútbol y el campeonato peruano solo lo pueden ver los afiliados a Cable Mágico Deportes(CMD).Todo parece indicar que vamos hacia allá. Cierto que todo esta combinado.

Además de lo anotado arriba, la televisión cumple también otras misiones, impone modas, personajes, costumbres, sucesos, gustos y deseos. Crea necesidades y sirve de sustancia mágica para que olvidemos momentos de la amarga realidad nacional. Sus contenidos a todos nos afectan, a los niños con más ahínco. Le roba horas de su tiempo y es receptora de su atención. Moldean su comportamiento y dirigen su mundo. No se puede pensar hoy en niños sin televisión. La “caja mágica” (ahora son rectangulares y planos), los envuelven en la magia de la fantasía y el embrujo. Las imágenes y los mensajes sensitivos los ponen a vivir en la inocencia y en la confusión.

Cuando por causas naturales murió el abuelo de Estaban Muñoz, un inquieto niño de siete años, inquilino asiduo de la televisión, al enterarse de lo sucedido a su abuelo, preguntó ¿murió como los de la televisión o su muerte fue de embuste? Lejanas están aquellas épocas cuando en nuestros hogares la televisión era solo un pasatiempo y no el determinante de nuestro tiempo.

Mi hijo Fabián se sorprende cuando le comento que yo a su edad – el tiene 15 años, yo tengo 46- sólo existían en la televisión Colombiana dos canales o frecuencias. Estas no funcionaban todo el día, era gratis y en blanco y negro, los niños de mi generación éramos hinchas del junior, deportivos Cali, Millonarios o Unión Magdalena y no del Barcelona o del Real Madrid, tampoco del Bayer Múnich o del Chelsea. Estos últimos difícilmente sabíamos que existían.

Dentro de la nueva ola en la que está inmersa nuestra “pantalla chica” y para parecerse lo más posible a la televisión internacional todo lo vuelven espectáculo. Presenta como propio los amores escondidos de Mónica Lewinsky y Bill Clinton, los noviazgos conocidos de Shakira, el amor escondido de Ricky Martin o la última tendencia sexual de John travolta. También pone en la orbita mundial el revetrez de amparo Grisales y las tonterías que cada mañana dice jota Mario Valencia. Definitivamente la televisión de hoy es muy diferente a la que introdujo en el país el general Gustavo Rojas Pinillas el 13 de junio de 1953, varios años después de ser anunciado su invento en Londres.

Para comprender en profundidad lo que la televisión es como medio masificador y encubridor de la realidad, debemos analizar muy específicamente el sistema de cultura comercializada que la rodea.

La televisión acaba siendo el paradigma que implica la industria cultural. Es el sistema más eficiente a la hora de imponer valores, instaurar modelos de conducta, crear necesidades…

A pesar de lo que nos proponemos como fin práctico,  recordemos que la ideología de la televisión no radica tanto en los programas concretos que emiten, como en el sistema global de sumisión que comporta.

Independientemente de los contenidos concretos, la propia situación de los miembros de una familia o de un grupo de amigos sentados ante el reverenciado aparato televisivo tiene gran riesgo de ser una situación que idiotiza , aliena y saquea elementos genuinos de nuestra identidad, aculturizando y desplazando ethos, poniendo en su lugar valores lejanos de nuestra realidad.

La programación que RCN y CARACOL, emiten de lunes a viernes en el horario estelar de las 8 pm horroriza y amerita un examen crítico de estos programas en un artículo solo para este análisis…si usted con su lectura así lo cree conveniente.

LA TELEVISION TE CAMBIO LA VIDA… NO LO OLVIDES.
Cartagena Colombia 15 de Junio 2012

Carlos Manrique Soto
Licenciado en Filosofía e Historia de la Universidad de Santo Tomás de Bogota Colombia. Actualmente trabaja en la Institución Educativa Fe y Alegría de Cartagena Colombia y es catedrático de la Universidad de Cartagena Colombia. Ademas es candidato a magister en Cultura y Desarrollo con la Univ. Tecnológica de Bolívar en Cartagena Colombia.