lunes, 27 de agosto de 2012

Berina Villamil Puerta. Una buena maestra (Q.P.D)

“Con una sonrisa espontánea y un corazón pletórico de amor podemos generar seguridad y Paz en los demás”. Feliz Ponce Castro

En nombre de la comunidad inemista y del suscrito rendimos Homenaje a BERINA VILLAMIL PUERTA, maestra en idiomas extranjeros fallecida el 7 de Agosto de 2012.

Para cumplir eficientemente las funciones de orientación escolar los maestros y consejeros deben integrarse, coordinar y colaborar para ayudar a resolver los problemas de orden familiar, académico y conductual de los alumnos.

En el INEM de Cartagena, como en cualquier otra institución, en las relaciones profesionales uno puede encontrar docentes con tipos de personalidad y características diferentes, quienes de manera consciente o inconsciente con sus actitudes o expresiones emocionales (gestos o ademanes) es factible que manifiesten rechazo o aceptación ante una solicitud.

A nivel profesional como orientador escolar trabajé y percibí parcialmente algunas características personales, habilidades sociales y emocionales de la gran profesora BERINA VILLAMIL: lo primero que admire en su persona fue su amable y espontanea sonrisa, con la que infundía confianza y seguridad a todos a quienes trataba.

Recuerdo que cuando mi persona llegaba a su salón de clase a solicitar por un alumno o para orientar a sus secciones, a mi juicio tenía conocimiento del objetivo de mi visita, porque con mucha motivación y con manifestación de alegría me saludaba, ¡Hola! Profe ¿Cómo está? Adelante, a continuación suspendía su clase y de manera cortes y asertiva le decía a sus alumnos. Por favor mis queridos alumnos, les agradezco que aplacen por el momento todo lo que están haciendo y presten toda su atención al orientador, que viene a tratar temas de sumo interés para ustedes.

Muchas veces, pude observar que la profesora tenia sinergia para el trabajo grupal, buenas relaciones sociales, comunicación y habilidad para escuchar, ya que al preguntarle sobre cómo se portaban sus alumnos, con tranquilidad, me respondía: conmigo los jóvenes se portan bien, no tengo quejas de ellos, cuando se presentan la necesidad de hacerles algunas observaciones, en particular procuro hacerlo en privado, con mucha cautela, los alejo de sus compañeros, cariñosamente les pongo mi mano sobre sus hombros y con serenidad les hago las orientaciones pertinentes al terminar parece que los alumnos quedan satisfecho y según, informes de terceros, opinan que tienden a cambiar su comportamiento.

Los alumnos son los que más conocen a sus maestros, así que para saber como era el trato y las relaciones de la profesora directamente les preguntaba, y casi todos de manera unisona me contestaban: la “profe” nos trata bien, siempre resalta positivamente nuestros logros y nuestras cualidades; nos comprende, se preocupa y nos da buenas orientaciones, para resolver nuestras dificultades, sobre todo nunca nos ridiculiza, nos valora.

Personalmente, puedo afirmar que nunca detecte actitudes negativas de disgustos, desgano por lo que se puede afirmar que tenía una innata inteligencia emocional; sabia controlar sus impulsos y sus emociones.

En los espacios de Inem quedan para siempre las huellas ejemplar de sus competencias pedagógicas y como un legado digno de imitar por toda la comunidad inemita, especialmente por los docentes. Su personalidad emocional podría ser enmarcada en el pensamiento de Aristóteles; “Cualquiera puede enfadarse, pero con la persona adecuada, en grado correcto, en el momento idóneo, por la causa apropiada y de forma oportuna, no resulta tan fácil”.

Felix Ponce Castro 
Docente. Sicólogo
felixponcecastro@gmail.com