jueves, 11 de octubre de 2012

Reinados y desfiles en la escuela

Reinados y desfiles de moda en la escuela: Entre la formación ética o la frivolidad


La escuela, caja de resonancia que reproduce los aconteceres del medio social: ¿Se convierte en cómplice del sistema cuando auspicia, patrocina y promueve la realización de reinados?


“Esos eventos –los reinados- no aportan a la formación ética ni al desarrollo del talento y las capacidades de las jóvenes” esta es la justificación del Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, para prohibir, mediante el decreto 1888 de Agosto 3 2012, los desfiles de moda, concursos, reinados de belleza y toda clase de eventos que resalten los atributos físicos de las niñas y adolescentes.
La escuela, caja de resonancia que reproduce los aconteceres del medio social: ¿Se convierte en cómplice del sistema cuando auspicia, patrocina y promueve la realización de reinados?
La Reina (Fuente: Internet)
El periódico El Universal, en su editorial del día miércoles 15 de Agosto, titulado “De reinas y reinados” resalta esta decisión y expresan su respaldo al concluir que “…pasar por la adolescencia es difícil de cualquier manera, pero debe ser peor hacerlo para las niñas con las presiones inmensas que vienen de sentirse fuera del patrón oficial de belleza, malgastando energías que con seguridad darían mejores resultados a ellas y a la sociedad aplicadas a la excelencia académica y al descollar en la vida profesional…”

Los estereotipos de belleza femenina creados por la sociedad de consumo que impone no solo la moda y obliga a vestirse de determinada manera, sino, también va mucho más allá cuando fija criterios y patrones culturales, de conducta que demuestran la falencia de principios morales sólidos. La columnista Tatiana Acevedo, en el periódico El Espectador, edición 13 de septiembre menciona la “narco estética” o la “belleza mafiosa” en la cual los implantes, las siliconas, las cirugías ya no son extravagancias de personas exóticas, entran a hacer parte de la canasta familiar.

Marco de frivolidad y banalización de una sociedad manipuladora y alienante que describió de manera cruda y descarnada Gustavo Bolívar con su libro “Sin tetas no hay paraíso” llevado a la televisión en horario triple A y con su consecuente película.

Hay otro fenómeno, que se le une al planteamiento inicial, es auspiciado por el sistema ideológico que rige nuestra convivencia social - en su afán de convertir el mundo en una aldea global donde todos puedan comprar cuanto nos puedan ofrecer- es la erotización de la publicidad.

Al robarle a la sexualidad su carácter sagrado de dimensión netamente humana, rebajándola al nivel de los instintos, hace de la mujer un objeto sexual (dentro de esta visión mercantilista de la vida) que se puede comprar o vender. Visión que arrastra consecuencias entre las que sobresalen la violencia de género en todo su espectro:

-abusos;
-maltratos;
-violaciones;
-lesiones personales;
-violencia intrafamiliar;
-feminicidios y demás vejámenes que debe soportar la mujer-mercancía; la mujer-objeto de deseo; la mujer-reina de los sueños y fantasías que fabrican los medios de comunicación responsables directos de todas las formas de manipulación y control social.

La escuela, caja de resonancia que reproduce los aconteceres del medio social:

¿Se convierte en cómplice del sistema cuando auspicia, patrocina y promueve la realización de reinados?
¿Aunque los reinados tengan fines altruista y nobles cómo los de respetar la conciencia ecológica o ambiental; o recoger fondos pro-damnificados; hasta los de mejorar los hábitos alimenticios o llamar la atención sobre la moral, la fe o lo valores?

Hace pocos días, en la entrada del Colegio con su hija tomada de la mano, expresaba una madre de familia:”reinado es reinado y si a mi niña la escogen como candidata aunque sea para ‘el reinado del bollo de yuca´ debo prepararla para la ocasión…” Tales criterios son los que les roban la inocencia a las niñas, de un zarpazo les arrancan la ingenuidad de sus juegos infantiles cuando se les viste como a ‘señoritas enanas’ y se les maquilla, enseñándoles a desfilar y a sonreír como si estuviesen en la velada de coronación de Miss Universo. En medio de lentejuelas, canutillos, vestidos de fantasía, evocando los diseños de Hernán Zajar o la `aguja de oro´ de Amalin y  Alfredo Barraza; preocupadas, desde ya, por celulitis, las estrías, la flacidez de los muslos y hasta de la ausencia o la exagerada proporción del 'pompis'.

La Licenciada Rosario Pájaro, fue testigo de la trifulca suscitada en la Sección de Grado Sexto que acompaña como Jefe de Grupo: después de la sesión del aula-hogar sobre un próximo reinado, se armó la discusión, en medio del salón de clases, entre niñas cuyas edades oscilan entre los diez y los doce años, sobre los atributos físicos de la posible representante en el citado evento:” ella no puede porque tiene un diente encaramado” vociferaba una niña de cabello ensortijado; “y tu tampoco porque tienes el color como el fondo del caldero” gritó una niña con acento paisa; “¡ella si puede! Porque si no sabías, mijita, la actual Miss Universo es negra” exclamó una niñita bastante rellena con sus brazos regordetes a la altura de las caderas y moviendo la cabeza de lado a lado al compás de las palabras; “¡la reina debe tener tetas y nalgas!” coreaban varios niños encaramados en sus sillas; “la reina la elegimos nosotros” irrumpió un niño bastante delgado con una tonalidad suave en su voz; “¡esto es cosa de mujeres, fulanito! Tú no te metas” lo encaró la gordita avanzando hacia el niño con la disposición de golpearle. Desde la puerta de entrada al salón, Rosario detuvo a la agresora con su tono de voz marcial: “¡Oiga! Miren, ¿a ustedes que les sucede?

 ¿Esta es la respuesta a la actividad que terminamos de realizar?

Consultados varios docentes acerca de la decisión del gobernador de Antioquia sobre los reinados en las escuelas oficiales, coincidieron en mostrar su respaldo asegurando que dichos certámenes aumentan la frivolidad y la banalización, alientan la cultura light o fashion; “son distractores que motivan negativamente a los estudiantes e inciden en el desprecio y subvaloración de la academia” sentencia el Licenciado Jaime Silva.

La docente Nilva Galván asegura que “por el hecho de habitar en una ciudad de reinas (Cartagena es la sede permanente del Concurso Nacional de Belleza) es difícil sustraer a la escuela de esta realidad, pero, si es necesario acompañar estos eventos de una concepción pedagógica clara y unos criterios didácticos bien definidos” Mientras, Nancy Guerrero - con la vehemencia y contundencia que acompañan sus palabras- promete pronunciarse a través de un escrito donde denunciará el contrasentido que supone alentar prácticas abolidas por la Historia como el de reyes- reinas- plebeyos y vasallos cuando la vida de la Escuela debe fomentar todo lo contrario.

Resultaría mezquino el sólo deseo de torpedear una actividad en la cual se involucra a toda la institucionalidad. Se resalta y abona la buena voluntad, el sentido de pertenencia, la capacidad de trabajo, entrega y sacrificio a quienes dedican tiempo extra para planear, liderar, organizar y ejecutar esta clase de certámenes como parte de proyectos pedagógicos cuya intención debe radicar en el mejoramiento de las condiciones vitales de las nuevas generaciones .

Dentro de tales parámetros, el objetivo de esta reflexión puede y debe encontrarse en la necesidad de advertir a los diferentes estamentos de la comunidad educativa acerca de los riesgos, las amenazas y todas las devastadoras consecuencias negativas que afronta cuando promueve, patrocina, incentiva y permite la realización de tales eventos sin la sustentación pedagógica pertinente, solida y enmarcada en el modelo acogido en el PEI; por una parte, como, también, la descontextualización que brota cuando sin las herramientas pedagógicas adecuadas, la escuela somete a los educandos a la ambivalencia de ofrecer una praxis sin un sustento cognitivo suficiente que, obviamente no generará el asumir las responsabilidades y el cambio de actitudes que se aspira a conseguir.

Como afirma el Doctor Álvaro Ballestas Varela: “la formación integral y el verdadero aprendizaje se fundamentan en el trípode del conocimiento-praxis-responsabilidades; la cognición conlleva la adquisición de habilidades y destrezas que generan las responsabilidades y demás valores indispensables para desarrollar la vida”

Obligan los planteamientos anteriores a explicar cómo desde el área de Ética y Valores Humanos se debe brindar, al educando, la oportunidad de afianzar su formación: la experiencia pedagógica de la mayoría de los Docentes del Departamento, trasciende las dos horas semanales y las cuarenta del semestre asignado dentro del plan de estudio; se esclarece, desde esta área del conocimiento, la conexión que tiene la Filosofía con la vida; ayuda a asimilar los contenidos temáticos de la asignatura mencionada porque al confrontar las vivencias personales con los intentos de encontrar las respuesta a los cuestionamientos e interrogantes de la vasta problemática de la existencia humana, ofrece instrumentos reflexivos y herramientas de análisis que puedan permitir, desde la Axiología: descubrir, conocer, asumir, asimilar y vivenciar actitudes.

Pasar de la introspección y la incorporación a la vida cotidiana hacia la construcción de ciudadanía con una visión del mundo y de las cosas enmarcada en la tolerancia, el amor, la justicia, la responsabilidad. Valores rectores que impulsan la transformación personal, familiar y comunitaria con nuevos códigos de comunicación, de relaciones, empoderando al individuo en la consecución de una vida original y autentica.
Apunta no solo a reforzar las nociones filosóficas manejadas en esa área, aterrizando los conceptos a la situación diaria, optimiza la elaboración de un proyecto de vida acorde con la realidad personal, sus debilidades y fortalezas del entorno, suscitando utopías como forjadores de esperanzas.

Entendiendo la Ética como el arte de vivir bien y como el arte de la felicidad, no cabe, desde ningún punto de vista pedagógico, metodológico ni práctico, mezclarla con la educación Religiosa. Tal tentación es más frecuente de lo que se pueda imaginar y ocasiona graves estragos porque tal mezcolanza atenta contra los postulados de la Ley 115 de 1994 (áreas distintas, ambas fundamentales y obligatorias) también, contra los preceptos constitucionales de la libertad de conciencia y la libertad de cultos; además, lesiona los fines y objetivos de la Educación cuando aspira a formar integralmente al estudiante, porque le arrebata la oportunidad de manejar contenidos específicos del área, le cercena el conocer diversas posturas éticas que han surgido a lo largo de la historia de la humanidad, lo priva de la posibilidad de acercarse al escenario de la controversia intelectual y lo adormece con la exaltación de la emotividad y el sentimentalismo al adoctrinarlo hacia determinados credos o confesiones particulares que propugnan por el individualismo de alcanzar la salvación con la sola fe en la venida de un dios que vendrá pronto.

Urge recapitular sobre los ejes temáticos y conceptuales de esta área dentro de un vasto plan de estudios que responda a los intereses, necesidades, motivaciones y carencias de las generaciones actuales que abocadas a novísimas visiones de la vida, del mundo y de las cosas, requiere del dinamismo, la pertinencia y la seriedad de los profesionales de la educación que deben adaptar su labor a los desafíos de cada tiempo sin olvidar que más allá de cualquier beneficio o ventaja que se desee percibir, será la Historia y las generaciones de estudiantes que han transitado por nuestras aulas de clase quienes nos juzgaran.

Impacto de los reinados en las escuelas de Cartagena Co.
Juan José Romero Parra
jjromeroparra@gmail.com
CARTAGENA, 10 de octubre de 2012