sábado, 16 de marzo de 2013

Influencia del reguetón (reggaetón) en la juventud

"Ritmos fuertes, ritmos graves, ritmos sonoros, unos cual choques de armas, otros cual canto de aves" JOSÉ ASUNCIÓN SILVA


Creo que cuando alguien adopta una postura sobre la cultura, está en todo su derecho, pero también existe el derecho de los demás a disentir.

No quiero replicarle a Tony Pinelli, su visión política que asume en su artículo “El Reguetón y la Juventud”, que me envió el director de la revista Melómanos de Cali, solo que su trabajo me anima a dar mi opinión sobre algunas cosas relativas al arte, porque una cosa es la cultura cuya definición más simple es la de todo lo creado por el hombre, tanto en lo material como en lo espiritual: porque Pablo Guadarrama tiene recopiladas más de un centenar, mientras que el arte es la expresión estética o cuando algo se crea con belleza.



No me pongo en la línea de dar mi opinión para refutar al amigo Pinelli, porque como lo dijo un eminente filósofo. “No estoy de acuerdo con sus conceptos, pero soy capaz de dar mi vida por defenderlos”. En este caso creo que toda postura, así a uno no le guste, merece respeto.

Está muy bien: el reguetón existe y tiene derecho a existir como dice Pinelli, pero también hay que admitir que la cultura es un fenómeno fenotípico y no genotípico, esto traducido al buen Castellano significa que toda cultura al venir de afuera del ente social es impuesta y son los medios de comunicación masiva como la radio, la televisión y la cultura del picó, para este caso, los que entran a jugar tamaño papel en el comportamiento de los jóvenes, inclusive de los adultos.

El reguetón no es nocivo, como lo sostiene Pinelli, pero sí está comprobado por el Efecto Mozart y otros experimentos, que existen músicas que estimulan el desarrollo intelectual de los niños y otras que lo atrofian, produciéndose en las células nerviosas, una situación de inhibimiento. En Rusia por ejemplo, ayudan al crecimiento de las plantas con música clásica o Katiuska.

En el desarrollo del X Parlamento Nacional de escritores realizado en Cartagena, la escritora uruguaya-brasilera Ana Chamorro en una charla nos dijo que en el Brasil están ahuyentando a los tiburones de las playas con música estridente, (rock, dance hall, pop y metálica), al igual que atraen con salsa, Zamba y música clásica a los peces.

Toda obra de arte, se caracteriza por sus aspectos intrínsecos y extrínsecos, esto es por su forma y contenido y entre ellos debe haber una inter-relación dialéctica, buena forma y buen contenido, porque de lo contrario se produce un desbalanceo artístico. Por consiguiente, la obra repulsa al buen gusto, desde luego, cuando este se tiene y si el arte es el reflejo de la realidad, entonces y según Jorge Plejanov debe haber una relación estética entre el arte y la realidad y es lo que a juicio de George Lúckas, no es lo mismo el hombre entero de la vida social que el hombre enteramente estético.

Sí hay expresividad artística en el reguetón y eso no entra en la discusión, pero no la tiene estética, lo podemos observar en los siguientes versos reguetoneros. Muy a la moda

Olvídate de tu novio, porque hoy nos vamos de escape
Quiero tu cuerpo entero, para lamerlo, para lamerlo.
Ru cu tu cu tu cu tu.

En verdad que si hay elegancia estética, yo particularmente no la veo y si esos supuestos versos, los comparamos con “La canción de la vida profunda” de Porfirio Barba Jacob o con “La Muralla” de Nicolás Guillén, la distancia es como de la Tierra a la Luna. También los podemos comparar con la cancionística popular, unos de la Sonora Santanera de México, pero que fueron popularizados por Vicentico Valdéz con la Sonora Matancera.

Los aretes que le faltan a la Luna,
los tengo guardados para hacerte un collar.
Los hallé una mañana en la bruma,
cuando caminaba junto al inmenso mar.

Allí hay una creatividad al estilo aristotélico, imago, imitatio, innovatio, una bella tríada en la composición poética y las figuras literarias que aparecen como personificación, hipérbole y rima le dan mucho brillo a la composición, son peldaños para escalar el Olimpo y no un precipicio al Infierno.

Detengámonos un poco en los tiempos que se requiere para hacer una obra de arte, por ejemplo los constructores de las chozas a orillas del Río Congo, las pensaban con la inmediatez del tiempo y desde luego los fuertes vientos que azotan a la zona las devastaban en poco tiempo; en cambio los constructores de las Pirámides Egipcias, las planeaban y craneaban y sus construcciones abarcaron décadas enteras y ahí están ellas desafiando al tiempo.

El arte pictórico encontrado en las cuevas de Altamira, en España, obligó al investigador Arnold Hausser a decir que “los pintores del Paleolítico eran capaces todavía de ver, simplemente con los ojos, matices delicados que nosotros solo podemos descubrir con ayuda de complicados instrumentos científicos”.

Artísticamente no sabemos por cuanto tiempo una música sin pentagrama pueda perpetuarse, pero lo que sí le puedo asegurar es que Mozart compuso Las bodas de fígaro, Beethoven La Appassionata e inclusive en la música popular tenemos infinidades de temas o el mismo caso de Bomba Camará que el paso del tiempo no ha podido obnubilarlas. No se han mantenido por el poder de los medios, sino por su poder estético.

Aaron Cooplan dice que la música se puede medir, lo mismo me han enseñado los maestros Antonio María Peñaloza, Rigoberto Lezama y Pete Vicentini, por lo tanto el reguetón no pasa de do, re, fa, en cambio cuando hay calidad estética en la música, esta dispara la escala diatónica del tono menor, como es el caso de Bomba Camará donde a ritmo de piano hay una expresividad multimelódica.

Se puede justificar la existencia de las piezas musicales de baja calidad, cumpliéndose lo que dijo Oscar Wilde “Las peores cosas se han hecho con buenas intenciones”. Pero también hay que entender que las buenas intenciones no bastan.

Por último, porque de esto hay mucha tela que cortar es que las cosas que se hacen con denuedo, dedicación y abnegación son perdurables y hasta dan origen a comentarios fabulosos. De Fidias se dijo que sus cuadros engañaban a la naturaleza, cuando los pájaros llegaban a picotear sus uvas; de Pigmalión, que se enamoraba de sus propias estatuas; de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Pablo Picasso, se siguen diciendo maravillas y musicalmente, de Paganini que tenía pacto con el Diablo y yo digo que José Domingo Brindis de Salas, tocaba mejor que los ángeles y es que el arte como lo dice Teodoro Adorno, puede sobrevivir en una sociedad que se libera de la barbarie de su cultura.

Dejo a la imaginación otras cosas pendientes como el fenómeno de Calle 13, las expresiones, de Ricardo Ray, Bobby Cruz, Rubén Blades y otros sobre este mismo tema, muy respetables por cierto pero mejor me caso con la frase de Orlando Montenegro Rolón que la Historia de la Música Popular Cubana, no se puede envolver en un sobre de reguetón y desde luego mi hermano que usted también tiene su verdad.

El reguetón, su importancia e influencia en la sociedad y la juventud
Rogelio España Vera
rogeliopavera@hotmail.com