jueves, 30 de mayo de 2013

Historia de aquel puente entre los dos Hermanos

Cuenta la historia que dos hermanos vivían en minifundios aledaños, pero por motivos de la incomprensión de determinada comunicación se dio inicio a una serie de dificultades entre los dos; esto motivó que se fueran incrementando las divergencias como una bola de nieve. Después de mucho tiempo de cultivar las tierras hombro a hombro, sudor a sudor,compartir las maquinarias, los bienes y servicios producidos por las fincas, la convivencia de alta comprensión humana desarrollada por ellos se deterioró demasiado cayendo a niveles de piso. Las acciones realizadas en lo sucesivo por los hermanos se agrando tanto que la grieta generada por el problema vaticinaba convertirse en una catástrofe, lo cual prendió la mecha y se formó el caos por ese inicial aleteo de mariposa que convierte vientecillos en huracanes, por un pequeño intercambio de ideas mal interpretado.

Un hermoso amanecer una persona llamó a la puerta del hermano menor, el cual era el más quisquilloso, este al abrir se topó con un señor que traía herramental tanto de carpintero como de ebanista, el cual comento: estoy buscando algo que hacer para ganarme el sustento diario y a lo mejor usted requiera de ayuda para realizar una que otra reparación. Camilo, pensándolo un tanto, le dijo un sí muy afirmativo. Condujo al señor hasta los linderos de la finca y con rabia sorda le comento: en esa finca vive mi hermano mayor, como es el mayor se cree que puede hacer lo que se le venga en gana, des pues de una breve discusión la semana pasada destrozó la hermosa y túrgida verdura que separaba nuestras haciendas con una retroexcavadora, abrió una gran zanja desviando el cauce de nuestra hermoso rio que también compartíamos, esta operación evita que pueda ir a visitarlo, por lo tanto, yo le daré una lección y le solicito a usted señor, que construya una cerca lo más alta posible para que él así no pueda ver mi hermosa casa, la cual terminé de construir hace dos días, además usted utilizará toda la madera que quedó de la construcción de mi nueva casa.

El bondadoso caballero le respondió: Creo que el escenario es el más adecuado para realizar mi encargo. Indíqueme dónde encuentro la madera, clavos, tornillos y demás materiales. Me aseguraré de entregarle un muy buen trabajo.Camilo le sirvió como auxiliar y junto con el ebanista reunió todo el herramental necesario para el trabajo. Como le faltaban provisiones el hermano menor le dijo al carpintero que iría al pueblo a comprarlas, esperando regresar al atardecer.

El carpintero sudo la gota gorda todo el día: eligió el mejor lugar, tomo las precauciones necesarias en las medidas y cortes de la madera para luego hacer las uniones y empates, utilizó goma, puntillas, tornillos y posteriormente le dio el acabado que él siempre le daba a todos sus trabajos.

Ya en el ocaso, cuando el sol aparenta ser mucho más grande porque está en el horizonte, el agricultor retornó y el ebanista había culminado su labor. Camilo permaneció mudo y atónito durante un largo rato, donde él pensó que estaría una cerca muy alta estaba un puente, un puente que unía las dos fincas, pero estaba tan extasiado no percatándose del tiempo transcurrido, que la luz brillante de la luna llena le daba una belleza de majestuosidad incomparable a ese puente por la finura con que había sido construido.

En ese momento, su hermano mayor, vino desde su finca, atravesando el puente, abrazó fuertemente a su hermano, le dio un beso de agradecimiento, le dijo, con sus lágrimas a flor de bulbo ocular y de niña, las cuales eran ríos de felicidad: Eres el hombre más grande que he conocido fíjate que construir este maravilloso puente después de lo que te he hecho y de lo que he dicho, gracias, muchas gracias, perdóname.
En gran silencio el ebanista recogió sus herramientas, las guardo pausadamente y se marchaba, pero Camilo, exclamó: ¡No, no te vayas!, hay muchos ofrecimientos para ti, eres un magnifico trabajador. Gracias por tus ofrecimientos, los tomaría con gran gusto, pero en esta actualidad debo construir muchos, pero muchos puentes.

Perdonar es de valientes, mantén tu frente en alto y siempre escucha al otro que es de tu misma piel, deja salir tus sentimientos más nobles para que fluyan hacia el menor, valora por siempre lo que haces, pero hazlo con mucha energía espiritual de la benigna. Perdonar no transforma ni le da tintes espectaculares al pasado pero si sirve de base firme para construir un futuro cierto, de comprensión realmente humana; la paz interna es lo más maravilloso que nos ha proporcionado la vida, busquemos siempre esa paz, ella es el pilar que nos envuelve como espiral para conseguir la felicidad, vida pletórica y rebosante de energía vital, de energía amorosa, de energía en gran armonía con el Universo.

Son muy importantes para mí y para la construcción de la paz

Puentes
Por José Francisco Guerrero bardi
sajosbirda@hotmail.com