viernes, 15 de noviembre de 2013

Exigencia, calidad, disciplina y compromiso

Un granito de arena.


Por encima de la controversia suscitada entre “rajadores” y holísticos”; más allá del “anonadamiento” y la “perplejidad” ante unos planteamientos que muestran la labor docente como algo desfasado y propio de siglos anteriores; haciéndole frente a una norma, polémica, que se apoya en un acta validada con firmas extemporáneas para dar vida a un mico (escapado de los afanes gastronómicos de los nativos de San Juan Nepomuceno) que se transmuta en un orangután, propiciador de la mediocridad, el facilismo y la dejadez de los estudiantes.

“Como vamos hacia abajo, vamos cayendo, entonces, nos acomodamos para que el golpe de la caída no sea tan fuerte” es el sofisma que sustenta la susodicha norma, “que le duele” la situación pauperizada de la mayoría de los estudiantes. Le acompaña el prejuicio pesimista según el cual “ ellos no pueden, porque vienen de donde vienen…” que bajo la premisa de la lástima y una compasión mal entendida, lleva a asumir una actitud blandengue y alcahueta que corrompe y daña el alma de niños y jóvenes al afianzarles una baja valoración de sí mismos y de su entorno.