miércoles, 17 de mayo de 2017

El liderazgo del magisterio colombiano

El Paro es un éxito. El liderazgo del magisterio está a la vanguardia. Nuestro gran poder está en el ejercicio permanente de la razón, de una profunda humanidad.


Decretar un Paro Nacional de Maestros no es fácil. Es una medida extrema —la última—, desesperada, rabiosa, cuando ves atropellada tu dignidad y valoración por lo que haces. Daríamos todo por no llegar a un Paro nacional. Vida o muerte. Es una medida que se toma después de transitar por muchos caminos para la solución de problemas. Es el último recurso. No queremos estar en Paro. Amamos nuestro trabajo. Nos sentimos mejor y más cómodos trabajando. Allí somos felices con el ejercicio de lo humano. Nuestra profesión es eso: una profesión profundamente humana.

Sentimos una rabia infinita por la poca valoración que expresa la sociedad colombiana por nuestra profesión y nuestro campo de ejercicio. Somos unos pobrecitos, muertos de hambre. Estamos hablando de la educación pública, la educación de los más pobres de Colombia. Si, es importante, pero, ¿por qué molestan? ¿por qué piden tanto? ¡Que se callen y que trabajen! ¿En qué país estamos?


Simple, las señales marcadores del problema no mienten y sólo las podemos confirmar visitando las escuelas públicas de nuestro país, en los barrios periféricos de las ciudades, en los campos. 50 o más alumnos hacinados en un salón de clases, con temperaturas extremas. Infraestructura en mal estado, sin mantenimiento. Es lamentable la ceguera situacional de nuestros dirigentes.

No merecemos —ni nosotros, ni nuestros estudiantes— la calidad del servicio de aseo, transporte y alimentación actual. No hablemos de la corrupción galopante que todo lo traga. La mejor manera de comprender el Paro Nacional del Magisterio en Colombia es visitando las escuelas públicas de todas las ciudades de Colombia.

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Claro que pedimos mejores salarios, somos profesionales, especialistas, magísteres, doctores. El sistema de salud del magisterio deprime, enferma. Claro que exigimos más inversión en educación, pero, quién controla ese monstruo aterrador de la corrupción. Se traga todo, hasta la vida.

El Paro es un éxito. El liderazgo del magisterio está a la vanguardia. Nuestro gran poder está en el ejercicio permanente de la razón, de una profunda humanidad. Somos buenos profesionales. hay que seguir estudiando. Somos competentes. Enseñamos la verdad humana.