miércoles, 4 de diciembre de 2019

Mal en educación pública

 "Alarmante el retroceso sostenido en la educación pública en la Costa y, singularmente, en Cartagena de Indias. Es como si el esfuerzo estuviera dirigido a cómo hacer cada año para quedar peor calificados. ¿Por qué no hay juicios públicos a quienes manejan la educación en la región? ¿A quiénes importa la educación?"


El 16 de noviembre del presente año 2019, el periódico EL UNIVERSAL de Cartagena Colombia publicó el editorial titulado Mal en educación.

El editorial

"Alarmante el retroceso sostenido en la educación pública en la Costa y, singularmente, en Cartagena de Indias. Es como si el esfuerzo estuviera dirigido a cómo hacer cada año para quedar peor calificados. ¿Por qué no hay juicios públicos a quienes manejan la educación en la región? ¿A quiénes importa la educación?
Los recientes datos expuestos por el economista Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte, durante la ‘Cumbre Caribe por una Inclusión y la Transformación Social’, organizada por Casa Grande Caribe, en cuanto a que Cartagena sigue cayendo sostenidamente en calidad educativa respecto al resto del país, y quien enfáticamente aseveró que la “ciudad está echando para atrás”, obligan a volver al tema para insistir en un cambio en el modelo que se ha venido implementando, pues es todo menos que positivo. 
Y duele que en esto no estamos solos. Es que también la Costa Caribe, en todos los temas de educación en general, está por debajo de los promedios nacionales, frente a lo cual manifestó el respetado investigador, que la educación es “la prioridad que tiene el Caribe Colombiano si quiere erradicar la pobreza extrema y la pobreza en esta región. La mayor fuente de ingreso de una persona es su trabajo y el ingreso va a depender del grado de formación”.
Clarísimo que la brecha que separa a Cartagena de otras ciudades capitales del país es por la pobre educación que reciben nuestros niños pobres. Entre los obstáculos para lograr al menos igualarse con el promedio nacional, el rector Meisel indicó que “falta inversión pública bien dirigida, bien orientada en los sitios claves (...) hay deficiencia en la formación de los maestros; hay que reforzar las maestrías. En otras regiones los maestros tienen muchas más maestrías. Hay que fortalecer el programa de alimentación, eso ayuda a retener a los estudiantes en las escuelas; hay que mejorar la calidad de la infraestructura pública. La calidad de los baños en los colegios es deplorable y eso va en contra de la dignidad de las personas”. 
¿Cuántos años más de fracaso hay que esperar para romper con estas inercias perversas que destruyen el futuro de miles de niños que no serán competitivos en mercados cada vez más complejos, en donde lo más demandado será el conocimiento? ¿A quiénes importa esos adolescentes a los que se les dice que, si estudian, saldrán adelante, pero que, cuando se enfrentan a la dura realidad de que no tienen las competencias para sortear las pruebas exigentes en las empresas formales, donde les pagarían salarios legales con permanencia en el sistema de seguridad social integral, o no los admiten o los despiden? 
¿En dónde está el sindicato de profesores y los docentes ante semejante frustración? ¿En dónde las asociaciones de padres de familia? ¿En manos de quiénes están las secretarías de educación? ¿Qué o a quiénes hay que esperar para que se enfrente este desastre tomando el reto de poner en primer lugar a los educandos y mandando a la condena a quienes conviene que la mediocridad sea el parámetro de medición del acceso a una estabilidad que, en el fondo, no es más que un espejismo?"
Cartagena de Indias y la Costa Caribe muy mal en educación
El Universal

El debate



Hemos enviado al director del  periódico Nicolás Pareja Bermúdez la siguiente nota con respecto al contenido del editorial mencionado arriba.
"Propongo que El Universal tome la iniciativa para empezar los ‘juicios políticos’. Abrir de par en par las puertas para el debate en Educación y Pedagogía: columnas, análisis, especiales, publicación de estudios, seguimiento de gestión a la Secretaría de Educación. Fortalecer ese tema en el periódico. Aportar más. Evitar la ceguera situacional. Lo de la Casa Grande Caribe es un serio y sólido apoyo, incluye a los investigadores como Meisel. 
Las inmóviles y zocatas alcaldías de Cartagena en las últimas décadas nos han llevado a esos demenciales indicadores. Incluya allí la gestión específica de las diferentes Secretarías de Educación.
El maestro es una víctima permanente de ese desgobierno. Igual que el padre de familia y el estudiante. Maestros hay muy buenos, cultos, intelectuales, científicos, verdaderos artistas en pedagogía, competentes. Como en todas las profesiones hay gente despistada, con muchas deficiencias. Las facultades de educación para los estudios en educación y pedagogía ya no son necesarias, cualquiera puede ser maestro. 
La infraestructura escolar pública (ambiente escolar) en Cartagena es cutre e indecente. Deprime. Da rabia. Es asquerosa. Sume al maestro, 50 o más niños y niñas amontonados y sudando en un salón. Un infierno. El sindicato de maestros y docentes con toda su astenia y consunción hace denuncias permanente sobre el tema. 
La dirección de la educación en Cartagena debería empezar con el liderazgo e inspiración del alcalde de turno. Que inspire. Que no deje un tema tan delicado para el progreso de la ciudad como la educación, en manos de un funcionario anodino y gris. Exijamos eso."

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El panorama de la educación en Cartagena Colombia
Una escuela sin norte 
Casa Grande Caribe



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