viernes, 29 de mayo de 2020

La escuela en cuarentena

Un gran momento 


La escuela no cambiará el mundo, pero, sí la percepción del mundo.


En estos días de confinamiento, tenemos más tiempo para hablar con nosotros mismos y darnos algunas respuestas. No debemos olvidar que este gobierno (Colombia 2020) no ha cumplido los acuerdos. La inversión en educación ha sido recortada. La atención en salud es cada vez peor. Lograr citas para especialistas y recibir los medicamentos de manera oportuna se ha vuelto una odisea. Aparece la COVID 19, nos meten en las clases virtuales, y nos olvidamos de todo lo anterior.

Nos pasó como el adicto que, por dedicarse a un solo placer, se olvida del resto de placeres de la vida. La mayoría de los maestros son de la generación baby boomer, es decir, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial entre 1960 y 1980. Son muy pocos los millennials y escasísimos los de la generación Z. Esto quiere decir que no nacieron inmersos en el mundo de la tecnología y la virtualidad, tienen menos dependencia con respecto al smartphone y al computador.

www.docenteinem.org

miércoles, 6 de mayo de 2020

Cuando Dios manda

Ni Silvia Márquez ni Hortensia Narváez, han podido borrar de su memoria el olor a "hierba a santa"...


En esta casa nací un jueves 4 de mayo de 1961, siendo las cuatro pasadas y bajo una llovizna menuda que cayó todo el día sobre el pueblo. Unos minutos antes de que naciera, Silvia Márquez llegó como mandada de Dios, en el preciso momento en que mi madre sudaba copiosamente y estaba a punto de perder las pocas fuerzas que le quedaban de tanto "pujar".

Casa de campesinos del caribe colombiano

De la mujer desconocida que ayudó a mi madre en el parto, antes de que Silvia Márquez llegara, nadie en Ovejas supo nada después que nací. Los vecinos que la vieron salir apresurada ese día de la casa en el momento justo en que esta criatura veía por primera vez este mundo, la recuerdan como una mujer delgada y desgreñada de paso menudo y ligero. Ni Silvia Márquez ni Hortensia Narváez, han podido borrar de su memoria el olor a "hierba a santa" que la desconocida dejó impregnado en la improvisada "sala de parto" de paredes de barro y caña brava. 

Las dos todavía siguen creyendo que se trató del Dr. José Gregorio Hernández que por casualidad pasaba por allí esa tarde, y que al oír los gritos de mi madre, fue en su auxilio. Sin embargo, cada vez que esta fecha llega, La Vieja Hortensia me dice: " Si no hubiera sido por Silvia Márquez, ya nadie se acordara de ti".

Por Wilson Blanco Narváez directivo docente INEM Cartagena 2020